9.29.2008

The New York Film Festival - Film Society of Lincoln Center



The Preservation Screening Program provide public access to motion pictures that have been preserved/restored. Through this program, today's moviegoers are connection with film art and culture of the past. Between this movies is "Pandora and the Flying Dutchman" (1951) directed by Albert Lewin.


In this movie, Ava Gardner plays the charismatic Pandora Reynolds living in the small Spanish port of Esperanza. Adored by men, Pandora is unsuccessfully in her attempts to find true love until she meets Dutch sea captain Hendridk van der Zee (James Mason). They fall in love, with Pandora learning shortly after that van der Zee is the mysterious Flying Dutchman, cursed to wander the seas until he can find a woman to die for him. George Eastman House and The Film Foundation worked closely with Cineric, Inc in NYC to restore this film. After exhaustive worldwide search, no original negatives could be found. Working from separation master positives created in 1951 the film was restored photo-chemically. Additionally, the soundtrack was fully restored by Audio Mechanics in Burbank, California. It was presented in the 46th NY Film Festival by Martin Scorsese, who had the original material used to restored it.




The Manhattan Short

The Manhattan Short

Rhythms of Modern Life: British Prints 1914–1939September 23, 2008–December 7, 2008Galleries for Drawings, Prints, and Photographs, 2nd floor


Rhythms of Modern Life will be the first major exhibition in the United States to examine the impact of Futurism and Cubism on British modernist printmaking from the beginning of World War I to the beginning of World War II. Featuring the work of 14 artists, it will showcase selective works inspired by Vorticism, the first radically modern, inherently abstract British art movement of the 20th century. The principal artists represented are the prominent early followers of Futurism and Vorticism and the later color linocut artists of the esteemed Grosvenor School of Art in London. The exhibition will feature prime examples of graphic work that celebrate the vitality and dynamism of modern life, from Edward Wadsworth’s hard-edged, industrial-inspired woodcuts to C. R. W. Nevinson’s Futurist etchings of the first mechanized war to Cyril Power’s vibrantly colored linocuts of London’s modern tube stations.Accompanied by a catalogue. The exhibition was organized by the Museum of Fine Arts, Boston, in collaboration with The Metropolitan Museum of Art, New York.

9.26.2008

Dictyostelium


El 'Dictyostelium' permite estudiar la movilidad, la comunicación, el suicidio y la 'sociología' de las células.
Dictyostelium, un simple moho, apasiona a algunos biólogos, que lo han convertido en un organismo modelo, junto a la mosca del vinagre, un gusano y algunas levaduras. Presenta la particularidad de existir tanto en estado unicelular como multicelular. Su forma de reproducirse y su facultad de suicidarse contribuyen al interés que suscita. Muerte celular programada, comunicación celular, sociología de las amebas y morfogénesis son algunos de los temas de investigación de quienes han hecho de la Dictyostelium su cobaya favorito. Organismo modelo, capaz de pasar del estado unicelular a una congregación funcional de individuos, esta ameba social permite, gracias a su pequeño genoma fácilmente manipulable, estudiar la movilidad, la comunicación, el suicidio y la sociología de las células.
'Dictyostelium es un simple moho. Pero es estéticamente agradable: uno no se cansa de la variedad y elegancia de este organismo', dice Pierre Golstein, del Centro de Inmunología de Marseille-Lumigny (Francia), quien no escatima elogios sobre esta curiosa ameba que ha convertido en su cobaya fetiche. En principio, Dictyostelium discoideum no tenía nada que pudiera fascinar a los investigadores. Surgida hace unos 1.000 millones de años, vivía en la maleza, en el más completo anonimato, hasta que un naturalista la descubrió en 1869. Cultivada en laboratorio en los años treinta, no conoció la gloria hasta los años cincuenta, después de que el biólogo John Tyler Bonner, de Princeton, filmase las etapas de su curiosa forma de reproducirse, que fascinó al mismísimo Einstein.
En época normal, Dictyostelium se limita a ingerir las bacterias que prosperan en el humus y se reproduce dividiéndose tras unas 1.000 comidas. Pero si se produce un periodo de hambruna, las amebas convergen, formando una estructura estrellada, antes de unirse, en una cantidad de unos 100.000 ejemplares, en una gota traslúcida, que pronto se convierte en una especie de babosa. Capaz de arrastrarse por el suelo, se dirige hacia el punto más luminoso y caliente, donde vuelve a transformarse: algunas células se suicidan y forman un tallo de entre dos y tres milímetros de altura que sostiene una masa productora de esporas. Y todo ello en aproximadamente 24 horas. Este pseudochampiñón aguardará a que vengan días mejores para liberar estas esporas que darán nacimiento a una nueva generación de Dictyostelium.
Este paso del estado unicelular al multicelular, del individuo al colectivo organizado, es notable. 'Es uno de los múltiples intentos de la evolución para alcanzar la multicelularidad, en este caso sin pasar por la sexualidad', explica Michel Véron, del Instituto Pasteur. 'Esto implica inventar una forma de migración, de adhesión, muy similar al quimiotactismo de algunas de nuestras células'. La babosa no dispone de ningún sistema nervioso pero, pese a todo, es capaz de gestionar la información sobre la posición en que se encuentra, sufre una morfogénesis (una modificación de sus estructuras), mientras que las células del tallo aceptan sacrificarse para que otras perpetúen su patrimonio genético, incluso aunque este patrimonio sea ligeramente diferente al suyo.
Todo esto equivale a afirmar que Dictyostelium, fácil de cultivar, de modificar y no patógena (muere por encima de los 27 grados), tenía todo lo que hace falta para convertirse en una estrella de laboratorio. Al principio, este voraz fagocitador -puede incluso tragarse bolas microscópicas de látex- interesó sobre todo a los biólogos del desarrollo y, más recientemente, a los especialistas en las relaciones huésped-patógeno, que buscaban saber cómo un macrófago actúa para englobar y eliminar una bacteria, por ejemplo. La analogía entre Dictyostelium y nuestras células inmunológicas ha resultado sumamente esclarecedora. A finales de los años setenta se descubrió la importancia de una molécula, el AMP cíclico, que al ser liberada en el medio ambiente desencadena una avalancha de reacciones y dirige el proceso de migración y de agregación de las amebas.
Estas moléculas se encuentran en los organismos superiores, de forma que se ha pasado a considerar lDictyostelium como un modelo válido para estudiar procesos como la citoquinesis (el movimiento de las células), que interviene tanto en la respuesta inmunológica como en los mecanismos cancerígenos.
Secuenciar su genoma, tarea en la que participan varios equipos franceses, está muy avanzado. Se sabe que cuenta con alrededor de 34 millones de pares de bases, repartidos en seis cromosomas y hasta la fecha han sido identificados más de 400 genes, implicados en la movilidad, la diferenciación y la comunicación celular. La ameba social todavía está lejos de haber revelado todos sus secretos.


http://www.youtube.com/watch?v=Ql7i_TLUurM&NR=1